El microondas que sentó jurisprudencia

The microwave oven that made legal history

Everyone has heard strange stories or hare-brained schemes from a friend of a friend. These tall tales are often told by a distant colleague who knew somebody who knew the people involved. Does this sound familiar? Well, this type of story is known as an ‘urban legend’ or ‘modern myth’.
Silly or otherwise, such rumours have set legal precedents.
Someone like you, a law student who is overloading his or her brain in an effort to get a degree, should take an interest in such stories because some have ended up overturning the courts (usually American courts).
One of the most popular urban legends refers to a woman who put her rain-soaked cat in a microwave oven to dry. Evidently, according to the story, the cat died. The add-on to this story is that the grieving pet owner then sued the oven manufacturer because there was ‘no warning’. The story in the street claims that the woman won the trial and received a substantial compensation.
There was, however, a different but true story. Perhaps encouraged by the legend, an under-age American really did put a kitten in a microwave oven. The result was that the unlucky cat had to be put down because of its injuries. The author of this barbarity, far from receiving a compensation from the manufacturer, was sentenced to social work in the community.
Since the 1980s all microwave instruction manuals have included an appropriate warning. Did a hapless woman really put her pet cat in an oven? Or is it just a rumour?
It is good to know that there is a site called the Stella Awards that collects hoaxes and false stories about judgments, lawsuits, complaints, and other legal issues. At http://www.snopes.com/legal/legal.asp you can verify whether a story is true or not. Hoaxes and urban legends are easy to check given that all the details are computerised and documented. If somebody tells you something about cases and trials, and a search reveals nothing, then it did not happen.
Starting a rumour is easy, but setting a legal precedent is not so easy. As a law student, you know this better than anyone. The law is flexible but it is also even-handed. Stories such as the cat in a microwave make the apparent truth appear stranger than fiction. At some point in the 1980s, a general and non-specific anxiety about microwaves reached a point where legislation was changed.
The next time someone tells you a strange story remember that you may be listening to a new urban legend – then a take moment to ask yourself if this could eventually result in a legal precedence.

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Seguro que en más de una ocasión habrán llegado a tus oidos curiosas y descabelladísimas historias procedentes del amigo de un amigo. Es más, puede que esas delirantes narraciones procedan de un colega lejano al que se lo explicó un tercero que conoció a los involucrados. ¿Te suena la estructura? ¿Alguna vez alguien te ha explicado alguna? Bien, pues todo ese tipo de rumores recibe el nombre de “Leyendas urbanas” o “Mitos modernos”.
Rumores al fin y al cabo, no obstante, rumores que han llegado a sentar jurisprudencia.
A alguien como tu, un estudiante de Derecho que se está dejando los sesos en sacar adelante su Grado, deberían interesarle estos temas tanto en cuanto algunos de ellos han acabado revolucionando los tribunales; mayormente los norteamericanos.
Sin duda, una de las leyendas urbanas más extendidas se refiere a la mujer que tenía un gato que se había mojado y que decidió meterlo en el microondas para secarlo.Evidentemente, según la historia, el minino no lo soportó y falleció ipso facto. La ampliación de esta historia hablaba incluso de que la dueña del animal decidió demandar a la marca del horno porque ‘no advertía de esa posibilidad’. La mitología callejera concluía que la señora había ganado el juicio y logrado una suculenta indemnización.
Aunque nada más lejos de la realidad puesto que, quizás animado por la leyenda, un joven americano menor de edad decidió meter de verdad un gatito en el microondas. El resultado es que el felino tuvo que ser sacrificado como consecuencia de las heridas sufridas. El autor de la animalada, lejos de recibir una suma de dinero por parte de la marca, fue condenado a labores sociales en su comunidad.
De un modo u otro, desde los ochenta, todos los manuales de instrucciones de microondas incluyen una advertencia al respecto. ¿Sucedió pues? ¿O se trata, simplemente, de un rumor?
Es bueno para ti saber que existe una lista llamada Stella Awards que recopila este tipo de hoaxes e historias falsas relativas a juicios, pleitos, denuncias y asuntos legales. De hecho, en la página http://www.snopes.com/legal podrás consultarlas y verificar si son o no ciertas. Los hoaxes son un tipo de bromas y leyendas urbanas extremadamente fáciles de comprobar porque toda la jurisprudencia está perfectamente informatizada y documentada. Si se menciona algo sobre casos y juicios, y con una búsqueda no aparece, es que no sucedió.
Generar un rumor es sencillo, pero sentar jurisprudencia no. Tú mejor que nadie lo sabe. La ley es flexible y, a la vez, ecuánime. De ahí que cuando la realidad supera la ficción, sucedan cosas como las del gato y el microondas; incluso no pudiendo comprobar la fuente, algo en los ochenta generó tal malestar hacia dicho electródomestico que la ley tuvo que ponerse manos a la obra y legislar al respecto.
Así que ya sabes, la próxima vez que alguien te explique una historia extraña puede que estés ante una nueva leyenda urbana. Entonces preguntate, ¿esto acabará sentando jurisprudencia?

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