Los premios Stella (Stella Awards)

The Stella Awards

The origin of these famous and controversial awards is bizarre.
On 27 February 1992, 79-year-old Stella Liebeck approached the McAuto window at a McDonald’s restaurant in Albuquerque (New Mexico) in a car driven by her grandson Chris. She asked for a coffee and placed it between her legs to add sugar and milk. She then accidently spilled the hot contents (between 82 and 88 ° C) of the cup on her cotton trousers – causing third-degree burns on her legs, buttocks, and thighs. Her injuries needed two years to heal and a skin graft.
Stella Liebeck sued the hamburger chain (Liebeck v. McDonald’s Restaurants) and finally received $640,000 in compensation (less than the almost $3 million demanded by her lawyers).
Randy Cassingham examined this and similar lawsuits (as frivolous as opportunistic) in his book entitled The True Stella Awards: Honoring real cases of greedy opportunists, frivolous lawsuits, and the law run amok (2005). The book created a true urban legend that was heightened by a multitude of false sentences that began to be discussed on the internet.
One story related a driver who tried to sue a car maker because he thought the speed control button was an autopilot. Naively, he stopped driving, climbed into the back seat, and suffered an accident when the car veered off the road at the first corner.
So many mistruths circulated around this story that the author of the book created a website to discuss the most bizarre, but real, legal processes – and so the Stella Awards were born. The awards have become a type of Guinness Records for urban legends and enable everybody to check if an alleged case has actually gone to court or otherwise.
A good example is the hunter who sued an ammunition company because the bullet casings failed to specify that the bullets were not suitable for killing lions on a safari.
Other cases include a passenger on Delta Airlines who sued the airline because he had to sit beside an obese passenger, or a New Yorker who tried to travel for free to Texas inside a box, and on being discovered by the postman, was charged with being a stowaway (a federal offence).
As you can see, the world is a mad place and the internet has given all the crazy people a window to explain and discuss their exploits. As a university student, you should be interested in issues like these because they can give you ideas about how to deal with a difficult case; or discover if something similar has happened, and how the courts resolved the case. So now you know: visit Stella Awards!

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El origen de este famoso y polémico galardón es uno de los más rocambolescos existentes.
El 27 de febrero de 1992, una mujer de 79 años llamada Stella Liebeck llegó al McAuto de un restaurante McDonald´s en Albuquerque (Nuevo México, EEUU) en el coche que conducía su nieto Chris. Pidió un café por la ventanilla y lo colocó entre las piernas para poder echar el azúcar y la cápsula de leche. Por error, derramó el contenido del vaso y la bebida caliente –que estaba entre 82 y 88º C– se impregnó en sus pantalones de algodón, provocándole quemaduras de tercer grado en sus piernas, nalgas e ingles de las que tardó en curarse dos años, incluyendo una operación para autoinjertarle la piel.
La anciana demandó a la conocida cadena de hamburgueserías en el caso Liebeck V. y, finalmente, logró una indemnización de 640.000 dólares (no tan abultada como la que solicitaban sus abogados: casi 3.000.000 $).
En 2005, el escritor Randy Cassingham reunió este y otros casos de demandas judiciales similares (tan frívolas como oportunistas) en el libro The True Stella Awards: Honoring real cases of greedy opportunists, frivolous lawsuits, and the law run amok, creando una verdadera leyenda urbana sobre los premios Stella que se vio acrecentada por la multitud de falsas sentencias que empezaron a divulgarse por internet.
Una de ellas era aquel bulo del conductor que denunció a una marca de coches porque conectó el control de velocidad pensando que se trataba de un piloto automático. Éste, cándido a más no poder, dejó de conducir, se pasó al asiento posterior y tuvo un accidente cuando el automóvil se salió de la carretera en la primera curva.
Entorno a ésta circularon tantas mentiras que, finalmente, el autor del libro tuvo que crear una web específica para debatir los procesos judiciales más estrambóticos pero reales y así quedó inaugurada de manera oficial la Stella Awards, que vendría a ser una especie de Guia Guinness de los Records pero que recoge todas las leyendas urbanas que y contrasta si llegaron a los tribunales o no.
Otro buen ejemplo fue la del cazador que demandó a la empresa fabricante de municiones porque la caja no especificaba que aquellas balas no eran adecuadas para abatir leones en un safari.
Otra más, la del pasajero de Delta Airlines que denunció a la compañía aérea porque tuvo que viajar incómodamente junto a un compañero de asiento que era obeso o el neoyorquino que se autofacturó dentro de una caja para viajar gratis a Texas y, al ser descubierto por el cartero, fue acusado de polizón (un delito federal).
Como habréis podido ver, el mundo se ha vuelto loco y la red le ha dado a todo ese conjunto de personas “enloquecidas” un medio en el que poder explicar y debatir sobre sus proezas. A ti, como estudiante universitario, temas como estos te deberían interesar porque pueden darte ideas de cómo encarar un caso difícil o poder comprobar si algo similar ya sucedió y cómo lo resolvieron los tribunales. Así que ya sabes, ¡visita la Stella Awards!

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